
TENER PRISA
Mirar encendido al cielo donde dicen que hoy nevará por culpa de una bolsa de frío siberiano, no es suficiente para encontrar una escusa para entender porque en un punto incandescente de mi cerebro se halla un poema salvaje, casi deshecho encima de mi áspera memoria, un tiempo que me quema y me seduce al mismo tiempo. Matices como caricias que me embargan a la fantasía de tener prisa por morir en un verso que nunca escribiré. En la rutina diaria me esconderé del mundo dentro de mi fobia social para mañana volver a mirar el cielo y no recordar nada, si nevó o hizo frío y olvidar la gota de sangre más recondita de mi corazón que en cada verso vuelve a dolerme en el cuello como un mordisco de vampiro que no me deja entrar en el mundo que me rodea.

